jueves, 4 de noviembre de 2010

Otra de Holmes


Era una tarde soleada.
El detective Holmes analizaba su último caso. Una joven salió de su casa. Caminó hacia él. o miró y le dijo:
-Ayer lo necesité y usted no estuvo. Lo llamé y lo llamé, pero no me respondió.
-Perdón, señorita, es que no estuve en la ciudad, ¿cuál fue la urgencia que tuvo?
Y la dama contestó:
-Un malvado ladrón me robó las ideas de mi próximo cuento.
El detective respondió:
-No se preocupe, lo resolveremos.
Se saludaron y se fueron a sus respectivas casas.
Un mes después el detective llamó por teléfono a la joven:
-¡Ya sé cómo resolverlo!
Hablaron un poco y se encontraron, Holmes le dijo:
-Yo tengo un chip para identificar cosas
- ¡Genial!
- Sólo dígame cómo era el nombre del cuento.
- Abracadabra.
El detective escribió el título en su máquina y en dos segundos ya tenía el resultado. Se dirigió a un bosque con la joven y encontraron una casa abandonada. Entraron y vieron una caldera, una escoba y, en un banco, el papel con las ideas del cuento. La joven corrió y las recogió a tiempo. En ese justo momento vieron una bruja. Asustados se fueron a la ciudad y dieron el asunto por resuelto. Cuando se publicó el libro, todos, incluyendo a Holmes, vieron que el libro era la misma historia que acabo de narrar, dijo con punto final la misma bruja que había a visto Holmes y a la joven.

Lucía C.

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